PRÓLOGO
La actual corriente del Progresismo, que está en
todas partes liquidando a la Iglesia, es un fenómeno complejo de difícil
caracterización.[1] Aquí
intentamos el estudio de su fenomenología, de su fundamento y de su
trayectoria.
Mantenemos firmemente nuestra convicción de que el
Progresismo “primeramente” destruye la Cristiandad y, luego, por consecuencia,
el Cristianismo. Por ello, la responsabilidad de Maritain que en su “Humanismo
Integral”, inició, allá por la década del 30, el actual Progresismo. De aquí también
la responsabilidad del teólogo Ives Congar, O. P. que, al adherirse a Maritain
y a Mounier en la destrucción de la Cristiandad, ha contribuido al actual Progresismo.
Pero Maritain, Mounier y el mismo Congar han sido
ya sobradamente superados. Hoy se está abiertamente en la destrucción del
Cristianismo. Por eso, la importancia del libro de Arturo Paoli, “La Persona,
el mundo y Dios”, al cual dedicamos un análisis teológico. Y como Paoli no hace
sino reproducir el planteo de John Robinson, quien, en “Honest to God”,
partiendo de premisas de la exégesis bíblica actual, crea “otra religión”, reproducimos
la conferencia que dimos en diciembre del 64, sobre este libro de John Robinson
con el título, “Un neo-cristianismo sin Dios y sin Cristo, término del Progresismo
cristiano”.
Pero el cristianismo de Robinson y de Paoli no es
sino un renuevo de la vieja y eterna herejía gnóstica; la cual, a su vez, es
mezcla de la doctrina católica con la tradición cabalística, tan antigua, como
la misma humanidad. Por ello, estamos preparando un libro, donde hemos de
estudiar la trayectoria de la Cábala judía dentro del mundo cristiano.[2]
Trayectoria que culmina en las corrientes gnósticas actuales, en las que se dan
de la mano todas las filosofías salidas de Hegel –idealismo, evolucionismo,
historicismo, vitalismo, marxismo y existencialismo–; toda la psicología salida
de Freud y de Jung; toda la sociología salida de Compte y de Marx; todas las
exégesis bíblicas salidas de Paul Tillich y de Bultmann; toda la economía
política y cultura de masa que, a través de las disciplinas anteriormente
nombradas, están modelando al hombre de la calle.
Con el nuevo cristianismo gnóstico se está
realizando una operación de gran envergadura y, dejando las fórmulas y el
aparato exterior de la Iglesia Católica, se está cambiando su contenido; de tal
suerte que el hombre incluso al hacer profesión católica, lejos de adorar al
Dios vivo y verdadero y a su Unigénito Jesucristo, adore la Humanidad y, en
definitiva, a Satán.
Por ello, toda esta labor, que, en el alto nivel
del pensamiento, se realiza en la teología, filosofía, psicología y sociología,
es sincronizada con la labor que, en niveles inferiores, se realiza en la teosofía,
el espiritismo, el ocultismo, la psicotécnica y la cultura de masas, y todas
ellas con la religión de Satán, cuyo templo, –The Temple of Understanding, el
Templo de la Inteligencia–, se está construyendo en Washington.
Nada más lógico que si el hombre rechaza a
Jesucristo, el Unigénito del Padre, dirija su adoración a Satán, el Príncipe de
este mundo. Y el catolicismo, desacralizado y secularizado; el catolicismo diluido
en el mundo, ya que los teólogos no lo quieren sobre el mundo, será, junto al
confucionismo, hinduísmo, budismo, islamismo y judaísmo, una de las formas
exotéricas en que se rinde a Satán el culto igualitario de la religión universal.
El Progresismo dentro de la Iglesia está trabajando
aceleradamente en esta operación, que fue planeada en las altas logias a fines
del siglo pasado.
Julio Meinvielle
Buenos Aires, 20 de agosto de 1967.
[1] El texto que aquí publicamos es Un
Progresismo Vergonzante, Cruz y Fierro Editores, Buenos Aires, 1967.
Casi en su
totalidad fue reproducido en Meinvielle, Julio, El Progresismo Cristiano,
Cruz y Fierro Editores, Buenos Aires, 1983, 11-56. 203-227. 233-262; excepto esta introducción, que ahora publicamos.
[2] Meinvielle, Julio, De la Cábala al Progresismo,
Edic. Calchaquí, Salta, 1970.
