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sábado, 20 de enero de 2024

Carta a uno que dice que es «muy católico»



CARTaS De UN Cura

A UNO QUE DICE QUE ES MUY CATÓLICO

 

Te has indignado cuando te dije que tú no vivías como católico y protestaste de que se te confundiera con esos ignorantes que dicen que no hay Dios.

Tú, como muchos otros, piensas que creyendo en Dios, no robando y no matando, bautizando a los hijos y haciendo de vez en cuando una excursión divertida a Luján (que tú dices que es peregrinación), ya eres un perfecto cristiano, católico como el que más.

Pero te engañas, y yo te demostraré que de católico apenas si tienes algo más que el nombre.

Vamos a ver: ¿Asistes a misa los domingos? ¡Qué pregunta, Padre! ¡Cómo quiere que asista a misa los domingos si trabajo los demás días de la semana y en las fiestas tengo que dormir algo más!

Para todo hay tiempo, si existe buena voluntad. Yo conozco quiénes son los que ordinariamente hablan así. Son los que sabrán encontrar tiempo para charlas inútiles, para el juego, para el vicio, pero nunca dispondrán del necesario para hacer oración, para dar gracias a Dios por los beneficios recibidos. También los hay que por puro descuido proceden así. ¡Lástima que con esa negligencia preparan los castigos eternos con que serán atormentados!

Pero tú no solamente cometes esa grave falta. No te confiesas tampoco, ni comulgas. ¿Y es católico eso? ¿No eres mejor un protestante de esos que rechazan las cosas de la Iglesia?

¿Y no eres tú el que por cobardía, cuando otros hacen burla de los sacerdotes y de la religión, celebras sus sátiras y sus risas impías? ¿Y es cosa de católicos tolerar esas irreverencias para con las cosas santas?

Casi estoy seguro que tú, que te dices tan católico y que no concurres a la Parroquia, asistes, sin embargo, a reuniones espiritistas, que están prohibidas enteramente para los cristianos. Y no me extrañaría tampoco que muchas veces defendieras a los protestantes o a los socialistas, que nada desean tanto como acabar con la verdadera religión de Jesucristo.

¡Ese es tu catolicismo! Cuando hay enfermos en tu casa, si llamas al sacerdote es cuando ya no hay nada que hacer, sino comprobar que no podrá arrepentirse el que hasta entonces en todo había pensado menos en Dios.

Es una obligación gravísima bautizar a los hijos y bautizarlos pronto, pero los “católicos” como tú esperan a lo mejor meses y meses antes de hacerlo. Otros hay, católicos también de esa clase, que viven en la mancebía del llamado matrimonio civil o que no tienen dificultad en que sus hijos se contenten con eso (que no vale nada para Dios). ¿Pero es verdad que tú te crees tan católico? ¿Piensas que para serlo de veras basta con decirlo? No, mi amigo, el catolicismo es la profesión de una fe que exige virtudes y obras que acrediten su existencia. Yo lamento que tú te engañes. No dudo de que realmente eres creyente, pero debes convencerte de que con solo la creencia en Dios no podrás salvarte. Hay que hacer también todo lo que ese mismo Dios quiere. Y lo que Dios quiere de ti, consultando a la Iglesia Católica lo sabrás. Ella, por lo demás, se ha adelantado a decírtelo y así tú no podrás alegar ignorancia. ¡Por favor, no te cuides de lo que dirán los otros de ti si comienzas a ir a la Iglesia! Déjalos decir: ¿Acaso serán ellos los que te librarán del infierno?

No seas cobarde, dejándote vencer por las burlas o las insolencias de los incrédulos que buscan sin cesar a los traidores de la fe de Cristo para recibirlos con la alegría de los que se gozan en el mal de los otros.

Asiste a misa, confiésate. Hay muchos que te dicen que no lo hagas. ¿Pero qué pretenden esos infelices? ¿Buscan tu bien al aconsejarte así? Bien sabes que no. Son malvados y quieren disculpar o encubrir sus malas obras y su inmoralidad aumentando el número de los que viven como ellos.

¡Asiste a la Santa misa los domingos! ¿Por qué en vez de dejarte vencer por las burlas de los necios que se ríen si intentas ir a la Iglesia, no eres tú el que les das una lección de virilidad y fe cristiana, apartándote del camino extraviado que ellos llevan para seguir en pos de Dios, que hará sentir el peso de su justicia vengadora sobre los que ahora pretenden en su orgullo desafiarlo.

¡Entonces sí que veremos en lo que parará tanta altanería y necedad! ¡Confiesa con valor tu fe y al descubierto en las obras que eres católico, católico de verdad!

 

 

Rodolfo Carbone

 

 

Boletín de Versailles, Año I, Nº 10, 20 de agosto de 1933, 14.[1]

 

 

 



[1] Agradecemos a la Junta de Estudios Históricos de Versailles que ha conservado este ejemplar, y que nos ha dejado escanearlo en su totalidad.

miércoles, 17 de enero de 2024

La Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica

 


La palabra del Cura

La Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica

 

Si quieres salvarte has de estar con Cristo. Si quieres estar con Cristo has de estar con la Iglesia. Porque Cristo, antes de partir a los cielos, dejó en la tierra una Iglesia, a la cual dijo: “Se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todas las cosas que yo os he enseñado” (San Mateo XXVIII, 18). El que no creyere se condenará (San Marcos XVI, 16). He aquí que yo estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos (XXVIII, 20).

Pero me dirás: ¿Cuál es la Iglesia que fundó Cristo? ¿Por qué es precisamente la católica y no la protestante o la ortodoxa?

Porque sólo la Iglesia Católica es la que enseña a guardar todas las cosas que enseñó Cristo. No así la protestante y la ortodoxa.

En efecto, Cristo instituyó su Iglesia sobre una piedra inconmovible que es Pedro y su Sucesor el Sumo Pontífice de Roma. Luego el que no acepte al Papa de Roma como piedra inconmovible de la Iglesia está fuera de la Iglesia que fundó Cristo.

Toma el Evangelio de San Mateo y ábrelo en el capítulo XVI, versículo 18 y leerás que a San Pedro le dijo Cristo, la Verdad Eterna: “Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y que sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos y lo que tú atares en la tierra, será atado en el cielo y lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo.”

De suerte que Cristo edificó su Iglesia sobre Pedro, a quien constituyó la piedra de su Iglesia, en quien entregó las llaves de su reino y a quien dio poder de atar y de desatar.

Cualquiera, pues, que se diga de Cristo y que no admira la autoridad de Pedro, es un impostor que está usurpando el nombre de Cristo para proteger la mentira.

 

 

Pbro. Dr. Julio R. Meinvielle

 

 

Boletín de Versailles, Año I, Nº 6, 18 de junio de 1933, 1.[1]



[1] Agradecemos a la Junta de Estudios Históricos de Versailles que ha conservado este ejemplar, y que nos ha dejado escanearlo en su totalidad.